En el proceso de buscar las ideas, relexiones, supuestos o hipótesis que justifiquen el trabajo cotidiano, se deja de percibir el ambiente circundante. Siempre he dicho que las cosas existen por un motivo, a veces no sabemos cual porque no nos compete o a veces no queremos darnos cuenta de ello.
Muchas cosas han pasado por mi cabeza en este momento, mas el proceso de plasmar las palabras en un papel (u ordenador) es menester difícil. Hoy me encuentro situado en un café internet tratando de poner en orden el mundo de mis ideas, a veces lógicas otras muchas descabelladas, distorsionadas dirían los colegas.
Hoy después de año y ocho meses siento que el momento se acerca, cambio rotundo y giro radical, la Academia es un paso más pero no el definitivo hacia la concreción de la meta académica por la cual tanto he soñado. Mi compañero de travesía a la par y musita: "toma te lo voy a mandar dieguito, está listo", por fin el último paso está dado.